Hay muchas razones para pedir ayuda
Cada persona llega a terapia con una historia diferente. A veces existe un motivo muy concreto; otras, simplemente sabemos que no nos encontramos como antes.
Cuando tus pensamientos ocupan tanto espacio que te cuesta conectar con lo que es importante para ti
A veces, la preocupación, la ansiedad o los pensamientos repetitivos pueden ocupar gran parte de nuestro día a día. Dar vueltas a lo que ha pasado, anticipar lo que podría ocurrir o mantenerte constantemente en un nivel de autoexigencia elevado puede hacer difícil estar presente y dedicar tiempo a aquello que realmente te importa.
En terapia podemos explorar cómo estás viviendo todo esto y desarrollar una relación diferente con tus pensamientos y emociones, que te permita sentirte más libre y recuperar la sensación de ser tú quien dirige tu vida.
Cuando sentimos que un cambio inesperado en la vida se lleva por delante nuestro mundo
Una ruptura, una pérdida, un duelo, una enfermedad o un cambio importante en nuestra vida pueden alterar de repente aquello que dábamos por sentado. A veces necesitamos tiempo y espacio para asimilar lo ocurrido, adaptarnos a una nueva realidad y encontrar una forma de seguir adelante sin perder de vista aquello que es importante para nosotros.
Juntos podemos detenernos a dar sentido a lo que ha ocurrido y buscar cómo afrontar estos cambios. A veces no se trata de volver a donde estábamos, sino de encontrar una manera distinta de seguir adelante.
Cuando sientes que algo no está funcionando entre vosotros
Las relaciones pueden atravesar momentos difíciles que generan distancia, conflicto o incomprensión. Puede que discutáis cada vez más, que os cueste hablar de lo que realmente necesitáis o que tengas la sensación de que, aunque lo intentáis, termináis siempre en el mismo punto.
Identificar juntos qué está pasando y mirar la relación desde otra perspectiva puede ser un primer paso para entender qué hay detrás de los conflictos y encontrar una forma distinta de relacionaros.
Cuando sientes que tu fuerza no está disponible
Puedes estar pasando por un momento en el que sientes que todo se hace cuesta arriba, que necesitas aislarte del mundo y que cada vez te cuesta más recuperar tus rutinas y tu actividad. Puede parecer que no encuentres a nadie que te entienda, mientras los demás siguen con sus vidas y tú sientes que estás en un punto muerto.
Puede faltarte la energía, la motivación o la confianza en ti mismo/a, y hasta aquello que antes te resultaba sencillo puede empezar a suponer un esfuerzo.
Iremos recuperando poco a poco aquello que has ido dejando de lado, reconociendo tus fortalezas y construyendo una relación contigo mismo/a más amable y menos exigente. Es un camino que requiere tiempo, pero que puede ayudarte a volver, paso a paso, a una vida que sientas más tuya.
Cuando lo que ocurrió todavía está presente
Hay experiencias que nos marcan especialmente. Aunque nuestra vida continúe, podemos sentir que algo dentro de nosotros ha cambiado. Estas experiencias pueden aparecer en forma de recuerdos, emociones, miedo, culpa, dificultad para confiar o reacciones que no siempre sabemos entender o explicar.
Podemos explorar cómo esa experiencia sigue influyendo en ti, comprender tus reacciones y trabajar para que aquello que ocurrió pueda ocupar un lugar diferente en tu vida. No siempre podemos llevar a la razón aquello que nos ha impactado profundamente. A veces necesitamos acercarnos a esa herida de otra manera para recuperar poco a poco un mayor equilibrio.
Cuando tu relación con la comida o con tu cuerpo empieza a ocupar demasiado espacio en tu vida
Es posible que empieces a sentir que tus pensamientos y preocupaciones están cada vez más centrados en la comida, en cómo afecta a tu cuerpo o en la imagen que deseas tener. Buscas la manera de controlar estos aspectos, pero de alguna forma esa preocupación empieza a apartarte de otras cosas que también eran importantes para ti.
Tu familia y tus amigos pueden hacer comentarios o intentar ayudarte, y aun así puedes sentir que no terminan de entender lo que estás viviendo. Pensar constantemente en el peso, la alimentación o cómo te ves puede acabar condicionando tu forma de relacionarte, salir, comer o incluso disfrutar de determinados momentos.
Si en el fondo sientes que esta situación te está atrapando, pedir ayuda puede ser un primer paso para recuperar espacio para otras cosas importantes en tu vida.
Cuando sientes que algo va mal pero no puedes explicarlo
Sientes que algo no va bien dentro de ti y que está afectando a tu día a día. Tus reacciones, tus emociones o tu estado de ánimo no se parecen a cómo te gustaría sentirte, pero tampoco sabes exactamente qué está ocurriendo ni cómo abordarlo.
Puede que tu conversación contigo mismo/a se haya vuelto especialmente dura, que te exijas más de lo que puedes dar o que lleves un tiempo intentando recuperar una tranquilidad y un equilibrio que parece que se han perdido.
Podemos empezar por detenernos a identificar qué está pasando, y a partir de ahí buscar juntos una manera de afrontarlo que te ayude a sentirte de nuevo más tú.